Un jurado popular condenó a prisión perpetua al expolicía bonaerense Fernando Grané, por el homicidio de Diego Roda, un comerciante de 38 años asesinado el 12 de septiembre de 2016 en Ituzaingó cuando, junto a otro efectivo, disparó contra su auto al confundirlo con delincuentes que acababan de robar una camioneta en Caseros.
El fallo llega casi diez años después del crimen, calificado como un caso de “gatillo fácil”.
Aquella noche, Grané y su compañero Gerardo San Miguel, ambos de la Policía Local de Ituzaingó, perseguían a los autores de un robo cuando abrieron fuego contra el vehículo en el que Roda salía de la casa de sus suegros junto a su esposa y su hijo Pedro, nacido apenas 12 días antes.
El comerciante recibió cuatro disparos —en el hemitórax derecho, la región escapular izquierda y dos en la zona deltoidea izquierda— y murió pese a ser trasladado a un hospital cercano.
Su esposa resultó herida y el bebé sobrevivió de milagro.
La verdad sobre lo ocurrido salió a la luz recién en 2019, y las detenciones de Grané y San Miguel se concretaron en 2021, cuatro años y medio después del hecho.
Para entonces, Grané ya había sido exonerado de la fuerza bonaerense y cumplía arresto domiciliario por otra causa: en 2017 había baleado con su arma reglamentaria a un joven durante una discusión de tránsito.
Según la investigación impulsada por el fiscal Marcelo Tavolaro, Grané fue señalado como el autor de los disparos que mataron a Roda, mientras que San Miguel se arrojó a la vereda para cubrir a su compañero durante la balacera.
El juicio por jurados populares determinó ahora la responsabilidad penal de Grané, quien deberá cumplir la pena máxima prevista por la ley.