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Allanaron dos cárceles, entre ellas la de Merlo, por una red de sextorsión que captaba víctimas en Instagram y TikTok

Desde adentro de la cárcel, y con un celular como única herramienta, dos reclusos montaron una red de extorsión sexual que afectó a decenas de mujeres en distintas partes del país.

La trama salió a la luz esta semana, cuando efectivos especializados en delitos tecnológicos irrumpieron de forma simultánea en las unidades penitenciarias de Sierra Chica y Merlo.

Los allanamientos fueron impulsados por los fiscales Ernesto Daniel Ichazo y Bianca Grivetto, tras una investigación que arrancó con varias denuncias y que la Policía de la Ciudad resolvió a través del rastreo tecnológico.

El engaño siempre empezaba igual: un mensaje por Instagram o TikTok con una propuesta de trabajo como modelo de ropa interior.

El supuesto productor —en realidad un interno— pedía fotos y videos con la excusa de verificar talles.

Lo que seguía era chantaje: videollamadas forzadas y exigencias sexuales bajo la amenaza de exponer ese material ante familiares o compañeros de colegio. Entre las víctimas había menores de edad.

La banda también usaba las imágenes para crear perfiles falsos y estafar a hombres, haciéndose pasar por policías que los acusaban de contacto con menores y exigiéndoles dinero para no denunciarlos.

No es la primera vez que el líder de la organización, hoy alojado en Sierra Chica, es investigado por esto: ya había montado un esquema similar desde la UP 1 de Lisandro Olmos, con la ayuda de sus parejas en el exterior para cobrar las extorsiones.

En los allanamientos se secuestraron celulares y dispositivos de almacenamiento que confirmaron la autoría de los delitos.

Ernesto Zambrini

Ernesto Zambrini

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