Otro robo de película en una heladería de la firma “Grido” esta vez en el pleno centro de Ituzaingó. Una empleada estaba sola cerrando caja cuando entraron dos falsos clientes y la encerraron en el baño, trabaron la puerta al acceso al local para comenzar el robo. Después a la salida saludaron al joven delivery que llegaba en su moto tras un pedido.
El robo fue el miércoles 16 de septiembre a las 22.20, todo duró unos 10 minutos como que sana rara estaba pasando en el local de Grido de Lavalle y Las Heras. La víctima estaba preparando todo para cerrar el local cuando entraron dos personas y fueron directamente a ella para atemorizarla y cometer el robo.

Una fuente policial cercana a la investigación contó al portal Alerta Oeste que sobre “el hecho interviene UFI 1 de Ituzaingó, que se confirma que ingresaron al local dos personas armadas al local, redujeron al personal y se llevaron aproximadamente 500 mil pesos en efectivo, un celular y una notebook”.
También agrega el informante que “se está trabajando con el peritaje y seguimiento de cámaras de seguridad del local y la zona para dar con los delincuentes. Por el momento no hubo detenidos”.

El robo que se suma a otros más que atemoriza a los comerciantes de la zona
Un delincuente intentó robar en una panadería a un cliente que estaba tomando un café y mirando su computadora manual. El propio cliente lo redujo y el empleado del comercio le tiro varias prepizzas por la cabeza.

Un ladrón intentó robar un local de la panadería Martino, pero terminó reducido por un cliente y detenido por la Policía. El delincuente había asaltado otro local de la misma cadena apenas dos días antes y contaba con antecedentes por robo agravado.
El robo fue días atrás en la panadería Martino de Bacacay y Pirán transcurría su mañana con normalidad hasta que un ladrón alteró la jornada, así lo contamos también en nuestro portal en su momento.
El delincuente ingresó por la puerta principal, se acercó a un cliente que trabajaba en una de las mesas y lo amenazó diciendo que tenía un arma, obligándolo a acompañarlo hasta la caja. Allí exigió a la empleada el dinero recaudado y le robó al cliente su reloj, además de ordenarle tirarse al piso.
Antes de huir, el ladrón tomó la notebook del cliente, pero accedió a devolvérsela cuando este se lo pidió. Luego agarró su mochila e intentó escapar, aunque el cliente lo enfrentó a golpes y logró reducirlo.
En el forcejeo, el delincuente sacó un puñal e intentó agredirlo, pero el propietario y un empleado intervinieron: este último lo golpeó con una pila de prepizzas hasta dejarlo inmovilizado, mientras la empleada llamaba a la Policía.