Un exalumno causó pánico a la comunidad educativa de la Universidad Nacional de Tres de Febrero de enviar un correo electrónico dirigido a distintas casillas institucionales anunciando que irrumpiría armado para “asesinar a la mayor cantidad de gente posible”.

Tras el drama, la casa de estudios decidió ayer jueves cerrar de manera preventiva la sede de Caseros 2, reforzar la seguridad en todas sus instalaciones y realizar la denuncia correspondiente ante la Justicia de San Martín.
Según pudo saber Alerta Oeste de fuentes allegadas a la investigación, más las comunicaciones internas de la institución, el mensaje tenía el asunto “Este jueves me vengaré de todos en la UNTREF” y afirmaba que el autor iría a una sede con una escopeta, explosivos y armas blancas.
En el texto del mail se identificaba como alguien que había sido estudiante de la universidad y decía haber sido “humillado y acosado desde el inicio”. “Ustedes pagarán con sangre lo que me hicieron”, advertía, al tiempo que amenazaba con suicidarse tras el ataque.
El correo también hacía referencias al extremista noruego Anders Breivik y mencionaba una supuesta organización denominada “764”, a la que atribuía provisión de armas y la intención de transmitir la masacre en vivo.
Debido a la gravedad del contenido, las autoridades universitarias resolvieron suspender actividades en una de las sedes, alertaron a la comunidad académica y pusieron en marcha los protocolos internos de emergencia.
La fiscalía de la Unidad Funcional de Instrucción Nº 1 de San Martín, a cargo de la fiscal Silvana Giordano, inició una causa por intimidación pública y dispuso peritajes sobre la cuenta de correo y el dispositivo desde el cual se habría enviado la amenaza.
En paralelo, organizaciones estudiantiles y trabajadores universitarios expresaron su preocupación y reclamaron celeridad en la identificación del autor. La UNTREF, por su parte, informó que se retomaron las actividades en todas las sedes, aunque bajo un esquema preventivo reforzado que incluye presencia policial y controles de acceso más estrictos.
La investigación quedó a cargo de la Policía Federal Argentina (División de Delitos Tecnológicos), los que se esperan definiciones sobre el origen del mensaje para detener al autor.